Hacia el final de su mandato, el expresidente demócrata Joe Biden se vio envuelto en crecientes críticas sobre su estado de salud, especialmente después de un debate con Donald Trump en 2024, que reveló un deterioro cognitivo evidente.
Esto llevó a muchos a cuestionar si Biden estaba en plena posesión de sus facultades mentales, lo que fue ampliamente reconocido por los demócratas, aunque de forma velada.
Ante esta situación, el Partido Demócrata forzó su renuncia, impulsando a la nefasta Kamala Harris como su sucesora, lo que muchos vieron como una maniobra de dudosa legitimidad.

En este contexto, el Proyecto de Supervisión de la Heritage Foundation ha investigado el uso del "autopen" o máquina de firmar en la presidencia de Biden, descubriendo que la mayoría de los documentos oficiales firmados por él durante su mandato fueron en realidad firmados por esta máquina.
Este hallazgo ha generado serias dudas sobre si Biden estaba realmente al tanto de las decisiones legales y políticas tomadas en su nombre.
El uso del autopen no es nuevo, ya que ha sido empleado por presidentes de Estados Unidos desde la década de 1950, y se considera legal siempre que el presidente haya autorizado la firma.
Sin embargo, el problema radica en si Biden, debido a su evidente deterioro cognitivo, era consciente de las decisiones reflejadas en esos documentos.


















